18 ene 2009

El verano ha pasado demasiado rápido y no quiero. Quiero que pare ahora mismo y se quede donde está. La vuelta a Santiago fue triste y casi desesperanzadora. Miraba las montañas, las acequias, los viñedos, los frutales que quedaban atrás por sobre mi brazo tostadisimo por el sol y sólo pensaba que lo que me esperaba este año no era nada muy alentador. Pero bueno.

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